sábado, 15 de diciembre de 2007

Amor

¿Qué es el amor?
Depende. Hay tantos amores como personas. El amor es una escala jerárquica, del peldaño más bajo al más elevado, del sexo a la supraconciencia. Hay muchos niveles, muchos planos de amor. Todo depende de tí. Si existes en el peldaño más bajo, tendrás una idea del amor totalmente diferente que la persona que exite en el peldaño más elevado. En el punto más bajo, el amor es una especie de política, una política de poder. Siempre que el amor está contaminado por la idea de dominar, es política. No importa que lo llames política o no; es política. Y millones de personas nunca conocen del amor más que esta política, la política que existe entre los maridos y las esposas, los novios y las novias. Es política, todo el asunto es político, quieres dominar al otro.
Disfrutas del dominio, y el amor no es otra cosa que política recubierta con una capa de azúcar, una píldora amarga recubierta con una capa de azúcar. hablas de amor, pero el deseo profundo es explotar al otro. Y no estoy diciendo que lo hagas deliberada o conscientemente, aún no eres suficientemente consciente. No puedes hacerlo deliberadamente; es un mecanismo inconsciente.
Por eso tanta posesión y tantos celos se vuelven una parte, una parte intrínseca, de tu amor. Por eso el amor crea más sufrimiento que alegría. El 99 por 100 es amargo; hay sólo una capa del 1 por 100 que has puesto encima. Y tarde o temprano ese azúcar desaparece.
Cuando estás al principio de una historia de amor, esos días de luna de miel, saboreas algo dulce. Pronto ese azúcar se gasta, y las realidades empiezan a aparezer en toda su desnudez y todo el asunto se vuelve feo.
Millones de personas han decidido no volver a amar a seres humanos. Es mejor amar a un perro, a un gato, a un loro, es mejor amar un coche, porque puedes dominarlos bien, y nunca tratan de dominarte a tí. Es sencillo; no es tan complicado como tratar de estar con seres humanos.
La gente se está enamorando de caballos, perros, animales, máquinas, cosas. ¿Por qué? Porque estar enamorado de seres humanos se ha vuelto un completo infierno, un conflicto continuo, cargado de críticas, siempre por el cuello del otro. Esta es la forma más baja de amor. No hay nada de malo en ella si puedes usarla como trampolín, si puedes usarla como una meditación. Si puedes observarla, si tratas de comprenderla, en esa comprensión misma llegarás a otro peldaño, empezarás a elevarte.
Sólo en la cima más alta, cuando el amor ya no es una relación, cuando el amor se vuelve un estado de tu ser, el loto se abre totalmente y desprende un gran perfume, pero sólo en la cima más alta. En su punto más bajo, el amor es tan sólo una relación política. En su punto más elevado, el amor es un estado religioso de conciencia.
Yo también os amo, Buda ama, Jesús ama, pero su amor no exige nada a cambio. Su amor lo dan por la pura alegría de darlo; no es un negocio. De ahí su belleza radiante, de ahí su belleza trascendental. Supera todos los gozos que hayas podido conocer.
Cuando yo hablo sobre el amor, hablo del amor como estado. No se dirige a nadie en concreto: no amas a esta persona o a aquella, simplemente amas. Eres amor. En vez de decir que amas a alguien, será mejor decir que eres amor. De forma que quien sea capaz de participar, puede participar. Ante quien sea capaz de beber de tus fuentes infinitas de ser, tú estás disponible, estás disponible incondicionalmente.
Eso sólo es posible si el amor se vuelve más y más meditativo. Medicina y meditación provienen de la misma raíz. El amor tal como tú lo conoces es una especie de enfermedad: necesita la medicina de la meditación. Si pasa por la meditación, se purifica. Y cuanto más purificado está, más extático es.
El amor es algo supremo, algo del más allá. Eso es lo que quiere decir Jesús con "Dios es amor". Yo os digo: el amor es Dios. Puedes olvidarte de Dios, pero no olvides el amor, porque es la purificación del amor lo que te llevará a Dios. Si te olvidas de Dios completamente, no se ha perdido nada. Pero no olvides el amor, porque el amor es el puente. El amor es el proceso de cambio alquímico en tu conciencia.