sábado, 1 de diciembre de 2007

Los seis Paramitas o Perfecciones

Los seis paramitas son:

Paramita de la Generosidad
Paramita del Comportamiento ético o Moralidad
Paramita de la Paciencia
Paramita del Entusiasmo
Paramita de la Concentración
Paramita de la Sabiduría


PARAMITA DE LA GENEROSIDAD:

Eliminar el pensamiento de la avaricia no es suficiente, debemos desarrollar además la mente de la generosidad: desear de corazón que todos los seres posean todo cuanto necesiten.
Con la práctica de la generosidad, si no se está apegado a los objetos, podemos adquirir una experiencia más correcta y relajada. Por ejemplo, quien posee muchas riquezas, una casa llena de objetos caros, etc, a fin de protegerlo necesita poner más esfuerzo para que no se lo roben. En cambio, si lo ofreciera todo a los demás evitaría la intranquilidad de estar constantemente protegiéndolo. En cambio, si esto que es impermanente, que no es más que una ilusión transitoria lo ofreciéramos a los demás por el amor y la compasión, se convertiría en un tesoro inagotable, pues con la práctica de la generosidad obtienes todo aquello que necesitas. La generosidad aporta mayor felicidad y podemos comprobarlo al observar como la gente más desapegada y generosa es más feliz.

PARAMITA DEL COMPORTAMIENTO ÉTICO O MORALIDAD
Hay dos impedimentos básicos que impiden alcanzar la liberación del samsara o existencia cíclica condicionada, que son el apego hacia los bienes materiales y el apego hacia las personas, en especial la pareja. El antídoto contra el primer apego es la generosidad, mientras que la moralidad es el antídoto que puede liberarnos del aferramiento a los amigos, compañero, la pareja, ect.

Moralidad, es una mente que desea evitar las acciones dañinas hacia otro ser. Perfeccionar esta intención, a través de familiarizarnos con ella y llegar hasta el máximo nivel, es lo que llamamos el paramita de la moralidad.

Puede tener tres modalidades:

* Abandonar las diez acciones negativas y practicar las diez acciones positivas.
* Reunir o acumular darma o virtud
* Beneficiar a los demás

La principal práctica de moralidad que podemos llevar a cabo es abandonar las diez acciones negativas, y éstas son:

* Tres del cuerpo:

- matar
- robar
- comportamiento sexual incorrecto


* Cuatro de la palabra:

- mentir
- calumniar
- insultar
- charlatanería

* Tres de la mente

- avaricia
- intención de dañar
- aferrarse a puntos de vista equivocados


Las diez acciones virtuosas serían el resultado de abandonar las anteriormente citadas y practicar lo contrario. Pueden resumirse en:

- El no-apego
- El no-odio
- La no-ignorancia

Dentro de estas diez acciones se encuentran todos los votos individuales, o del bodisatva. Si alguien no ha tomado ningún voto puede practicar igualmente, evitando las diez acciones no virtuosas. Lo pueden practicar todos, no solo los monjes budistas. Se puede empezar con cosas pequeñas e ir ampliando. La acción de no matar se desarrolla através de tomar este voto, esta decisión e ir cumpliéndola.

Con esto tengo la experiencia, de dejar de matar los mosquitos, escarabajos o arañas...simplemente los dejo allí. Antes me daban mucho asco y lo primero que hacía era coger el spray y matarlos. Al empezar con esto - al principio - el primer segundo - la reacción - ay que asco - hay que matarlo. Pero luego, digo:"Porqué?" Y me estoy dando cuenta, que un bichito de estos no molesta para nada ni hace nada. Me ayuda además tener más compasión con los bichitos y animalitos, y esto también da energía. Esto como paréntesis, he contado mi experiencia. Vamos a seguir con el siguiente paramita que explica Gueshe Lobsang Tsultrim:

EL PARAMITA DE LA PACIENCIA
Para acumular acciones positivas nos enfrentamos siempre a un obstáculo principal: nuestro enfado. El enfado o el odio destruye nuestras cualidades positivas y felicidad, y, por lo tanto, conviene aplicar un antídoto que lo destruya. El antídoto que destruye el enfado es la paciencia. Si uno practica la paciencia puede obtener el resultado deseado. Pero al practicar no debemos pensar que es sólo para nuestro beneficio, sino para el beneficio de todos los seres.
El enfado es la mayor interferencia en el desarrollo de nuestro camino espiritual. No hay ningún obstáculo mayor. Si llegamos a destruir el enfado, obtendremos las realizaciones de todas nuestras prácticas.
El enfado altera nuestra mente, nos produce intranquilidad y perdemos la naturaleza básica de la mente. Incluso cuando el enfado es muy fuerte no conseguimos dormir. (Oh, esto ya me ha pasado! Que malo cuando no se puede dormir por darle vueltas y pensar en la persona con la que se ha enfadado!)
Hay dos métodos para desarrollar paciencia.
* Eliminar la causa que hace surgir el enfado.
* Meditar en los beneficios de la paciencia.
EL PARAMITA DEL ENTUSIASMO
La naturaleza del entusiasmo, es el antídoto de la pereza. Sin entusiasmo no lograremos avanzar. Si carecemos de entusiasmo, no podremos crear causas positivas ni sabiduría, ambos aspectos son necesarios para alcanzar la Iluminación.
El entusiasmo es un estado mental que disfruta o se interesa en crear causas positivas. Se considera como su opuesto la pereza, que es poner entusiasmo en los objetos que causan aflicción.
Existen tres tipos de pereza:
* La pereza de la holgazanería
* La pereza de la atracción
* La pereza del desánimo
Pereza de la holgazanería es cuando se está apegado a un estado de placer físico-mental que conlleva una pasividad que impoibilita la práctica de acciones positivas.
Pereza de la atracción se refiere a involucrarse en acciones negativas o inferiores, o tomar excesivo interés en conversaciones, lecturas, programas de TV, etc, triviales.
La pereza del desánimo es una sensación de incapacidad ante lo que nos gustaría hacer. Implica un menosprecio hace uno mismo, infravalorando nuestras aptitudes.
¿Cómo podemos incrementar la aspiración? Primero debemos descubrir de dónde proceden los sufrimientos físicos y mentales que experimentamos. Luego, comprendemos que vienen como resultado de las acciones negativas que hemos creado anterior mente. A partir de aquí, intentamos evitarlo, surgiendo en nosotros la aspiracion. Con el poder de la intención de abandonar tales acciones negativas, empezamos a crear la base para experimentar una felicidad cada vez mayor.
La felicidad no nos llega sólo por pensar en ella o desearla, ya que la persona que está continuamente involucrada en el sufrimiento, también desea ser feliz, y no obstante, si ha estado activando las actitudes negativas, no podrá conseguirla.
Con esta comprensión, y a partir de este momento, debemos intentar evitar las acciones negativas que podemos realizar a través del cuerpo, la palabra o mente.
La fuerza de la estabilidad
Si antes de realizar una acción no analizamos los resultados que ésta conlleva, nuestra manera de actuar nunca será estable. Debemos, ante todo, observar nuestra mente, procurando ser estables en las acciones que generen energía positiva.
PARAMITA DE LA CONCENTRACIÓN
Para eliminar los engaños, y el propósito de todas ellas es conseguir la concentración o control sobre nosotros mismos.
Nuestra mente ha de ser muy clara, libre de cualquier movimiento, de cualquier distracción para percibir la vacuidad, igual que si queremos ver una pintura necesitamos una luz clara, que no se mueva o provoque sombras.
Condiciones para obtener la serenidad mental:
* Buscar el lugar adecuado
* Tener pocos deseos
* Tener satisfacción
* Mantener una conducta ética correcta
* abandonar las frivolidades
* abandonar todos los conceptos
EL PARAMITA DE LA SABIDURÍA
Según el budismo, la causa principal de sufrimiento que experimentamos es nuestra propia mente. Cuando nos hallamos inmersos en circunstancias adversas externas, solemos culpar a los demás, sin embargo, la verdadera cause de todo cuanto nos acontece está dentro de nosotros mismos. Una mente contaminada sólo genera odio, envidia, apego y todos los demás sentimientos destructivos, lo cual nos lleva a enfrentarnos con una serie de condiciones que únicamente nos aportan sufrimiento. Por el contrario, si generamos amor y compasión podremos libremente alcanzar nuestro propósito más profundo.
El odio, la envidia, el apego y el deseo surgen de la ignorancia, siendo ésta la causa principal que nos impide ver la claridad de nuestra mente. Una mente oscurecida nos imposibilita percibir la verdadera naturaleza de los fenómenos. Debemos cortar la raíz de esta ignorancia, ya que de no ser así, a través de ella iremos generando cada vez más engaños, más apego, más odio..., sin dejar nunca de experimentar sufrimiento. Si realmente deseamos salir de esta situación, debemos utilizar necesariamente la sabiduría.
Nuestra mente percibe los objetos como autoexistentes, independientes totalmente de las causas y circunstancias que los constituyen. Referente a nosotros también creemos que el yo - mi ego - existe por sí mismo, independientemente de los agregados que lo forman. Si investigamos, veremos que este yo, en realidad, carece de naturaleza inherente, no existe tal como creíamos. El aferramiento a ese yo es algo innato en todos nosotros, incluso en los insectos. Generalmente nos resulta difícil identificarlo, pero en determinadas situaciones aparece en nosotros con mayor claridad. Por ejemplo en situaciones de peligro, y sentimos miedo, cuando alguien nos insulta o critica, cuando nos alaban....
Sabiendo que todo fenómeno no existe por sí mismo, sino sólo a través de una serie de interdependencias entre causas y efectos, aplicaremos este mismo análisis al yo. Si comprendemos claramente esta interdependenica, es cuando nos acercamos a la idea de vacuidad. La vacuidad no hace falta buscarla en ningún lugar lejano, podemos hallarla en nosotros mismos.
La vacuidad no se refiere al mero vacío, meditar en él no es meditar en la vacuidad, es sólo a través de la base que podemos establecer la vacuidad: podemos hablar de la vacuidad del yo, gracias a la base de este yo. Para afirmar la vacuidad de cualquier fenómeno necesitamos una base. Por ello, Buda dijo en un Sutra que si no existiera la materia, no podríamos hablar de la vacuidad de la materia. Si no existe el yo no podemos percibir la vacuidad del yo.